Tanto investigadores criminales
como periodistas investigativos, recurren a técnicas y estrategias de
investigación convergentes como es el caso de la revisión documental y el cruce
de información de diversas bases de datos para obtener hallazgos; sin dejar de
lado capacidades como la observación, la retención de la información y la
discreción. Igualmente, en ambas profesiones no basta con dar a conocer o
evidenciar que se esta cometiendo un delito, también es indispensable saber
quién lo cometió, cómo lo cometió o lo esta cometiendo, dónde lo realizó o
sigue realizando, por qué posible razón lo estaba o lo esta haciendo y
finalmente fechas exactas de lo ocurrido.
Así como aquellas personas que
realizan investigaciones periodísticas mezclan la literatura para divulgar sus
hallazgos, es bueno que los investigadores criminales también den a conocer
algunas historias y esclarecimientos de los hechos en los que han participado
directamente. Pues gracias a estas publicaciones la sociedad se informa y
aumenta su curiosidad por temas que en ocasiones son aburridos, pero si la
historia se cuenta de una manera sencilla y mostrando problemáticas que no son
muy evidentes, las personas pueden empezar a cambiar sus intereses o
preferencias a la hora de leer e informarse.
Por otra parte, a la hora de
publicar una investigación criminal o una investigación periodística es posible
que el lector pueda aprender o tener nociones básicas sobre cómo se hace una
investigación sin necesidad de tener a alguien que le explique como hacerlo,
así que puede aprender empíricamente a realizar una investigación.
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